Las leyes universales por las que no hay que ir a la biblioteca:
-La hipótesis de maricón el último (last gay on the earth hipothesys)
Ahora no, que es Julio y los estudiantes están cual caracolillos antes de la lluvia, pero en Septiembre, Diciembre, Febrero y Junio, eso es un sin dios. El típico que llega y empieza a repartir hojas en las mesas, para guardar los sitios a los colegas, porque todos sabemos que lo que no hacen 29 años de prescripción (partiendo de la base de que considero que lo que reserva no es la mesa -bien mueble- sino el espacio físico de la biblio en sí -BI- ;)) lo hace un puto folio.
-El corolario de la guarra de la biblio (the zorration corollary)
O el guarro. Y molesta a dos niveles, el primero visual, porque aunque la chavala sea un croquemon, hay que mirarla. Y el segundo, auditivo, por el cuchicheo de "mira la jamona" y de "mira la peazo de zorra". Ambos compatibles.
-El efecto del vibrador de la muerte (the brrrr, brrrr effect)
Cuando después de chillar terremoto y tirarte debajo de la mesa (como has visto que hacen los niños japoneses, que de abrir los ojos no, pero de esto saben un huevo) se te queda mirando todo el mundo porque no era más que un móvil vibrando. Coño, ¿y por qué no lo alquilas para la demolición de edificios, machote? Seguro que le pongo cuatro de esos debajo a mi tartana y anda.
-El postulado del fresquito en la nuca (the colder than Pingu comunion postulate)
Porque si está encendido el aire acondicionado, da igual donde te pongas, porque te pegará el chorrito de frío justo en la nuca. Donde jode. O en el caso de que lleves una camiseta que te deje parte de los riñones al aire, ahí, ahí, no falla. No confundir con...
-La paradoja de ofú omá qué caló (the hotter than enfoscanding a pyramid paradox)
El día que decides ir a la biblio, aire acondicionado roto. A sudar como pollos (¿los pollos sudan?)
-La conjetura de no soy vonvero (the no chocolate tablet on my abdominale zone conjecture)
Que no. Que no. Que no puede competir uno con alguien que está medio día en el gimnasio dándose caña. Que eso acaba con la moral de uno a la primera, por muy togado de la libertad que se sea.
-El factor de ¿ahora qué me pongo? (the t-shirt or not t-shirt factor)
Porque como se está en casa con chandal y babuchas (cuando pase el verano, se entiende) no se está en ningún sitio. Y que el método de "cierro los ojos meto la mano en el armario saco pantalón y camiseta y que sealoquediosquiera", no suele funcionar (bueno, por mí funcionaría, es la gente, que mira mal)
-La alternativa campo base (the danger: people working alternative)
Yo llego con las hojas sueltas de los Carperis, un boli y un cuaderno para escribir. Hay quien llega con dos sherpas, Dios, doce porteadores, atril, reloj, botella de agua, tres millones de rotuladores fluorescentes, catorce bolis (todos pilots), un plumier, un móvil, un muñequito, una fuente versallesca del XVIII....
-El algoritmo del horario infernal (the an a monkey ball go to the library a 10am algorithm)
Porque los que sois de capital no teneis ese problema, pero los de pueblo tenemos biblios que abren de diez a dos por las mañanas. Teniendo en cuenta que uno va (o iba) al gimnasio a la una... ¿cuándo carajo estudia uno?
-La teoría de no silenciar el móvil (the horteral music on you theory)
Porque no es tan difícil silenciar el teléfono cuando se entra en una biblioteca, no es más que darle a un botoncito. Eso impedirá que en plena sesión de estudio todos sepamos que llevas de melodía "la lambada". Y bueno, a unas malas, si se te ha pasado y ya no hay marcha atrás, al menos haz control de daños. Procura no chillar "lo siento", no respondas en voz en grito "¡es que estoy en la biblio!", no salgas corriendo para responder y, por el amor de Carnelutti, no tires al pasar la mitad de mis apuntes. Sería un detalle.
-El paradigma de ¿pero qué le pasa a la juventud? (the what are you doing here boys and girls paradigm)
¿No habiamos quedado todos en que la juventud española no iba a ningún lado? ¿Qué la ESO los había dejado para el arrastre? ¿Qué no leen otra cosa que no sea el tuenti y sms's? ¿Qué no les importa más que el botellón?.... Y entonces ¿porque hay tanto divino niño de instituto en mi biblioteca? ¿Es que toda la juventud responsable vive en mi pueblo? Pero a ver, muchachos, ¿cuándo rayos se ha estudiado en el instituto?, ¿qué haceis con vuestra vida?. Divertíos, coño, que luego viene la tita oposición con la rebaja.
-La fórmula de un estudiante de insti será siempre un estudiante de insti (the you don't fool me, you fool yourself formula)
O sea que la biblio la abarrotan, pero estudian cono buenos chavales de 16 años, tres horas para dos páginas sobre la Revolución Francesa (esas páginas que son como un insulto para mí, llenas de dibujitos, con poco texto, mmmhh, qué delicia). Y el problema no es que estudien poco, es en qué gastan el resto del tiempo, charlo con el de aquí, con el de allá, unas risas, un mensajito de móvil, jiji, jaja. Claro que lo peor es cuando miran extrañadamente al pureta que hay sentado a su mesa, con unos folios raros, extrañamente grandes, totalmente sobados que contienen palabras que en principio deberían ser castellano, pero no hay dios que las entienda. Entonces se preguntan ¿qué selectividad estará preparando este?
.....
Uff, esto se me está quedando larguísimo. Lo parto en dos. Hoy o mañana cuelgo la segunda parte (el síndrome del culo inquieto, el sistema del perroflauta bajo la ventana, el logaritmo de me lo he dejado en casa, and more...)
-La hipótesis de maricón el último (last gay on the earth hipothesys)
Ahora no, que es Julio y los estudiantes están cual caracolillos antes de la lluvia, pero en Septiembre, Diciembre, Febrero y Junio, eso es un sin dios. El típico que llega y empieza a repartir hojas en las mesas, para guardar los sitios a los colegas, porque todos sabemos que lo que no hacen 29 años de prescripción (partiendo de la base de que considero que lo que reserva no es la mesa -bien mueble- sino el espacio físico de la biblio en sí -BI- ;)) lo hace un puto folio.
-El corolario de la guarra de la biblio (the zorration corollary)
O el guarro. Y molesta a dos niveles, el primero visual, porque aunque la chavala sea un croquemon, hay que mirarla. Y el segundo, auditivo, por el cuchicheo de "mira la jamona" y de "mira la peazo de zorra". Ambos compatibles.
-El efecto del vibrador de la muerte (the brrrr, brrrr effect)
Cuando después de chillar terremoto y tirarte debajo de la mesa (como has visto que hacen los niños japoneses, que de abrir los ojos no, pero de esto saben un huevo) se te queda mirando todo el mundo porque no era más que un móvil vibrando. Coño, ¿y por qué no lo alquilas para la demolición de edificios, machote? Seguro que le pongo cuatro de esos debajo a mi tartana y anda.
-El postulado del fresquito en la nuca (the colder than Pingu comunion postulate)
Porque si está encendido el aire acondicionado, da igual donde te pongas, porque te pegará el chorrito de frío justo en la nuca. Donde jode. O en el caso de que lleves una camiseta que te deje parte de los riñones al aire, ahí, ahí, no falla. No confundir con...
-La paradoja de ofú omá qué caló (the hotter than enfoscanding a pyramid paradox)
El día que decides ir a la biblio, aire acondicionado roto. A sudar como pollos (¿los pollos sudan?)
-La conjetura de no soy vonvero (the no chocolate tablet on my abdominale zone conjecture)
Que no. Que no. Que no puede competir uno con alguien que está medio día en el gimnasio dándose caña. Que eso acaba con la moral de uno a la primera, por muy togado de la libertad que se sea.
-El factor de ¿ahora qué me pongo? (the t-shirt or not t-shirt factor)
Porque como se está en casa con chandal y babuchas (cuando pase el verano, se entiende) no se está en ningún sitio. Y que el método de "cierro los ojos meto la mano en el armario saco pantalón y camiseta y que sealoquediosquiera", no suele funcionar (bueno, por mí funcionaría, es la gente, que mira mal)
-La alternativa campo base (the danger: people working alternative)
Yo llego con las hojas sueltas de los Carperis, un boli y un cuaderno para escribir. Hay quien llega con dos sherpas, Dios, doce porteadores, atril, reloj, botella de agua, tres millones de rotuladores fluorescentes, catorce bolis (todos pilots), un plumier, un móvil, un muñequito, una fuente versallesca del XVIII....
-El algoritmo del horario infernal (the an a monkey ball go to the library a 10am algorithm)
Porque los que sois de capital no teneis ese problema, pero los de pueblo tenemos biblios que abren de diez a dos por las mañanas. Teniendo en cuenta que uno va (o iba) al gimnasio a la una... ¿cuándo carajo estudia uno?
-La teoría de no silenciar el móvil (the horteral music on you theory)
Porque no es tan difícil silenciar el teléfono cuando se entra en una biblioteca, no es más que darle a un botoncito. Eso impedirá que en plena sesión de estudio todos sepamos que llevas de melodía "la lambada". Y bueno, a unas malas, si se te ha pasado y ya no hay marcha atrás, al menos haz control de daños. Procura no chillar "lo siento", no respondas en voz en grito "¡es que estoy en la biblio!", no salgas corriendo para responder y, por el amor de Carnelutti, no tires al pasar la mitad de mis apuntes. Sería un detalle.
-El paradigma de ¿pero qué le pasa a la juventud? (the what are you doing here boys and girls paradigm)
¿No habiamos quedado todos en que la juventud española no iba a ningún lado? ¿Qué la ESO los había dejado para el arrastre? ¿Qué no leen otra cosa que no sea el tuenti y sms's? ¿Qué no les importa más que el botellón?.... Y entonces ¿porque hay tanto divino niño de instituto en mi biblioteca? ¿Es que toda la juventud responsable vive en mi pueblo? Pero a ver, muchachos, ¿cuándo rayos se ha estudiado en el instituto?, ¿qué haceis con vuestra vida?. Divertíos, coño, que luego viene la tita oposición con la rebaja.
-La fórmula de un estudiante de insti será siempre un estudiante de insti (the you don't fool me, you fool yourself formula)
O sea que la biblio la abarrotan, pero estudian cono buenos chavales de 16 años, tres horas para dos páginas sobre la Revolución Francesa (esas páginas que son como un insulto para mí, llenas de dibujitos, con poco texto, mmmhh, qué delicia). Y el problema no es que estudien poco, es en qué gastan el resto del tiempo, charlo con el de aquí, con el de allá, unas risas, un mensajito de móvil, jiji, jaja. Claro que lo peor es cuando miran extrañadamente al pureta que hay sentado a su mesa, con unos folios raros, extrañamente grandes, totalmente sobados que contienen palabras que en principio deberían ser castellano, pero no hay dios que las entienda. Entonces se preguntan ¿qué selectividad estará preparando este?
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Uff, esto se me está quedando larguísimo. Lo parto en dos. Hoy o mañana cuelgo la segunda parte (el síndrome del culo inquieto, el sistema del perroflauta bajo la ventana, el logaritmo de me lo he dejado en casa, and more...)


