
Estoy en blanco. En blanco nuclear (nu-ce-lar). No se me ocurre nada acerca de lo que escribir en el blog. Tampoco es que sea una sorpresa, ¿no?, lo habreis notado, la frecuencia de las nuevas entradas disminuye y ya no tienen la chispa y el ingenio gaditano del principio (ejem).
Vale, me acabo de dar cuenta de que os he mentido en sólo tres líneas. Deberíais sentiros halagados, sólo mi preparador ha recibido igual trato. Mentido no en lo de la falta de ingenio (¿falsa modestia?) claro, sino en lo de que no se me ocurre nada sobre lo que pamplinear. En realidad sí tengo un par de cositas en mente, lo que pasa es que, por una lado, no tengo ganas de escribir, por otro, no sé como desarrollarme.
Es más, ni siquiera os he contestado a los comentarios del post anterior (por lo que os pido mil disculpas) , cosa que antes me molaba bastante. Pero es que ahora, póngome ante el ordenador y nada. De hecho, ahora mismo llevo cinco minutos delante de la pantalla sin saber qué escribir. Yo, el niño que ha escrito hasta acerca del Kas limón. Uff.
De todos modos, es algo normal, cuando uno empieza en esto tiene ya unas ideas iniciales, que le dan para ir tirando unas cuantas entradas. En un blog sobre la oposición bibliotecas, carperis, técnicas de estudio son las primeras que vienen a la mente de uno. Luego es difícil contar cosas nuevas. O más bien, es difícil cuando te planteas si de verdad te apetece contra cosas nuevas, O no, la verdad es que estoy hecho un lío.
Claro que también influye que estoy en un proceso de sosez bastante vertiginoso en la vida real (los genes Simpson, que se estarán manifestando). Desde el aprobado voy cuesta abajo y sin frenos (salerosamente hablando) y de eso puede dar fé cualquiera que me conozca in person y además lea el blog... ejem BRosaLe ejem (es que los amigos extraoposición que me han leido han huido despavoridos porque no se enteraban de nada).
Y eso es porque trabajo mejor bajo presión, o después de la presión. O eso creo. Antes solía escribir en el bus de vuelta del preparador, tras el subidón del cante. Siempre tengo más arte en momentos pre y post examen (y cantar ante el prepa -mira Inma, prepa- no deja de ser un examen). Aunque claro, también puede ser que sea que creo (por el subidón adrenalínico) que es así, cuando realmente no lo es. Y entonces los demás creen que yo creo que creen eso, (toma ya) cuando no es verdad. Un pensamiento muy Matrix, todo hay que decirlo.
Por supuesto que también está el que esto es un blog de un opositor. Y yo ya no lo soy. Y el cambio se nota. Me lo preguntó el otro día un familiar: ¿y como te acostumbras a no estar todo el día estudiando? Pues es fácil, no estudiando (además de levantándome a las 11, claro). Lo complicado es adaptarse a la rutina de la oposición, no a la no rutina de la vagancia. Faltaría más, que soy andaluz y a mucha honra... Pero que no me refería a eso, sino a que uno se siente ajeno al tema del estudio cuando realmente ocupa su tiempo en el dolce far niente. Podría escribir sobre las sensaciones del aprobado, pero parecería recochineo más que otra cosa.
Y para que conste el bloqueo bloguero, llevo cinco días para escribir los cuatro mierdas de párrafos de más arriba.
Uff, qué mal estoy.
Y para colmo publico una entrada de autocompasión.
En la que no digo absolutamente nada.
¿Se nota mucho que estoy escribiendo líneas para que esto quede un poco más largo?
¿Sí?
¿No?
Pd1: que que esto iba a pasar ya me lo avisaron los veteranos en esto de los blogs. Así que podéis decirme "yoyatelodije".
Pd: no me leeis, pero qué más da. Gracias Uky y Manu por publicitarme en el podcast (cosa totalmente innecesario, mi target de población se reduce a personas con piel excesivamente blanca: opositores e Iniesta). No obstante, quid pro quo, Starlings: Cacahuetes El Podcast
